La etiqueta laminada es un autoadhesivo con protección sobre la impresión para alargar la vida útil, tanto de la impresión como de la película como tal, cuando se usa en áreas de roce constante. Tiene una textura ligeramente rugosa en comparación con las películas normales.
Dada su naturaleza, es recomendable troquelarla de manera que las esquinas sean redondeadas cuando se sobrepone, a menos que se use en espacios que ciertos equipos traen para ese propósito, en bajo relieve.
En la del ejemplo de abajo, el equipo tiene un espacio con esquinas en bajo relieve.
Los marbetes de plástico tienen una vida útil más larga que los de texcote u otro material de papel y por lo tanto un mayor costo. Y justamente por lo segundo, es importante la siguiente consideración:
Dada la natulareza del material con que se elaboran (PVC y poliestireno), es IMPRESCINDIBLE que se dejen pendientes del retrovisor y no sobre el tablero o bajo el windshield con el vehículo cerrado y bajo el sol: se deforman, tal como si se expusieran al fuego. El mismo efecto tienen esas condiciones ambientales en cualquier producto hecho con láminas de PVC o similares.
Como información adicional, para el caso del PVC, hay disponibles (en el mercado local) dos variantes del material: sólido brillante y espumado mate. El sólido brillante es de consistencia dura, disponible en calibres más delgados que el espumado. El espumado es blando (lo que en unos casos puede ser una desventaja ya que los golpes pueden dejar marcas en su superficie con relativa facilidad) y liviano. Está disponible desde 1mm de grosor.
Otro sustrado con características similares al PVC sólido es el poliestireno, pero menos resistente a los solventes, en comparación con el PVC.
Hay el en mercado local tres calibres disponibles (quizá 4, con el 12), pero aún cuando los costos beneficien a uno de ellos más que a otro, lo importante es la aplicación que se le dará y las condiciones de la superficie donde se usará, para determinar la conveniencia o no, de uno u otro.
Calibres disponilbes: 12, 15, 20, 30
El calibre 12 suele ser muy delgado y con tendencia a curvarse hacia afuera en los bordes, lo que limita o dificulta el magnetismo. Puede ser usado como magnéticos promocionales en enseres del hogar. En el taller, su manipulación y corte es fácil, justamente por su grosor. No es aconsejable como soporte de promocionales u objetos adheridos a él, por su poca resistencia magnética, a menos que se usen piezas acordes a las dimensiones del objeto.
Tanto el calibre 15 como el 20 tienen propiedades y aplicaciones muy similares y el grosor es apenas notable a simple vista o tacto. Pueden ser útiles como promocionales y como soporte de objetos cuyo peso esté en relación al magnetismo que poseen. Cuando se usa para identificar vehículos, lo ideal es sar los grosores 20 y 30 que tienen algo de rigidez que favorecen su uso para ese fin.
El calibre 30 es el más aconsejable para la identificación de vehículos, juntamente con el calibre 20, como hemos mencionado, pero tiene un plus: cuando los vehículos hayan sido restaurados (enderezados) y tengan abundante masilla debajo de la pintura, el magnetismo se ve limitado para los calibres 15 y 20. En esos casos, definitivamente la solución pasa por este calibre, que igual, es perfecto como soporte de libretas o blocks de notas con algo de peso.
Todos los grosores son troquelables y resinables y pueden imprimirse por serigrafía directa o aplicando película de corte. La impresión digital directa se limita a escasos equipos y la solución común combina impresión digital sobre autoadhesivos que luego se aplican sobre el magnético.
Aspectos a considerar al usar magnéticos en vehículos:
Las portezuelas o áreas del vehículo que tengan curvaturas pronunciadas o autoadhesivos que muestren alto relieve, sobretodo si están en línea horizontal con respecto a la dirección de avance del automotor, son un impedimento para usar magnéticos, porque esos espacios permiten la entrada de corrientes de aire que con seguridad harán que la pieza se desprenda y quede abandonada en carretera (con excepción de equipos estacionarios o tractores), pero si se trata de una abolladura que queda totalmente cubierta por el mangético, no es problema.
Por naturaleza, los magnéticos suelen atraer partículas ferrosas, así que lo aconsejable es lavar el lodo y asegurarse de que no haya arena en el espacio a colocar. Si la pieza cae al suelo, igualmente hay que asegurarse de quitar las partículas. La razón es obvia: si hay arena o partículas de hierro en los mangéticos, tanto al poner como al quitarlos, existe la posiblidad de deslizamiento sobre la superficie que puede dañar la pintura del vehículo.
Por último, lo ideal es cuardar las piezas en pares y en plano Si es preciso enrollar, que sea hacia adentro y no hacia afuera, es decir, que al enrollarse, la cara magnética tenga contacto con la cara impresa y no al revés, de esa manera al desenrollar, la "memoria" del material no afecta la colocación, lo que sí sucedería si se enrolla en sentido contrario.
Instalar autoadhesivos de formato pequeño no representa complicación alguna, como sí sucede con los de mediano y gran formato. La mayoría de los nuestros caen en la primera clasificación, pero ocasionalmente hay formatos medianos.
Puede hacerse en seco, siempre que se sujete un área inicial que podría ser una esquina de arriba hacia abajo e ir deslizando con una espátula plástica de modo que el liner se desprenda por sí mismo, particularmente cuando la espátula está a unos 45° de inclinación hacia atrás.
Lo mejor es hacerlo en mojado. De esta manera, si las dimensiones lo permiten, puede desprenderse toda la película. Se aplica agua jabonosa (jabón líquido), shampoo diluido o líquido limpiavidrios, tanto en la superficie a pegar, como en la cara adhesiva de la misma película. Eso permite el libre deslizamiento para ajustar en el sitio correcto e ir eliminando el agua presionando desde el centro de la pieza, hacia afuera.
En ambos casos, si quedan burbujas (que no siempre pasa cuando se hace en mojado) puede pincharse con aguja de jeringas (por el filo) y se presiona para forzar su salida. En las películas transparentes podría dejar ciertas evidencias de ello, así que es preciso hacerlo con cuidado. En el caso de superficies sobresalientes como remaches, uniones o formas irregulaes, una pistola de aire caliente o en su defecto una secadora, puede ayudar a ablandar la película para conformarla a esos contornos.
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